Ahora, los garífunas
nicaragüenses
se enfrentan a una
ardua tarea por
preservar su rica
diversidad: luchar
contra el olvido
de su lengua amenazada.
UNA SOLA
PETICIÓN:
EDUCACIÓN
Las etnias del
Caribe nicaragüense
en su mayoría
son resultado del
sincretismo y se
diferencian entre
sí por sus
rasgos particulares
como la práctica
religiosa, la gastronomía,
su estructura familiar
y social, su visión
de la naturaleza,
la política
y la administración,
su organización
del trabajo, expresiones
artísticas
como la danza y,
claro, su lengua.
Pero en noviembre
del 2008, durante
la celebración
del 176 aniversario
del asentamiento
garífuna
en el poblado de
Orinoco, en la cuenca
de Laguna de Perlas,
la comunidad tuvo
una sola petición
principal para las
autoridades nacionales:
educación.
“Queremos
que el Gobierno
nos ayude a revitalizar
nuestra lengua,
actualmente hay
más de cinco
mil garífunas,
pero sólo
como 15 hablan bien
la lengua y eso
es preocupante”,
reveló la
presidenta de la
Asociación
Afro-Garífuna
Nicaragüense
(Aaganic), Kensy
Sambola, nieta e
hija de los legendarios
John y Francisco
Sambola (q.e.p.d),
fundador y sucesor
de la comunidad
garífuna
en este país,
respectivamente.
En el 2001, la
Organización
de las Naciones
Unidas para la Educación,
la Ciencia y la
Cultura (UNESCO),
declaró como
Patrimonio
Cultural Inmaterial
de la Humanidad
a la lengua, la
danza y la cultura
garífuna
y a esa proclamación
se sumó el
Gobierno de Nicaragua
en celebración
a la comunidad asentada
en Orinoco. Pero
según Sambola,
esa declaración
“no fue acompañada
con programas educativos
o de desarrollo”.
El dirigente local
Frank López
también indicó
que “celebrar
el día garífuna
para nosotros es
recordar nuestra
historia, la venida
de nuestros ancestros
desde las Antillas
Menores hasta Honduras
y posteriormente
a Nicaragua, en
este día
también recordamos
nuestra lengua que
se va perdiendo
y queremos revitalizarlo”.
La lengua garífuna
pertenece a la familia
de lenguas arawak
y ha sobrevivido
a siglos de persecución
y dominación
lingüística,
según refiere
un artículo
publicado en la
sección de
Cultura del sitio
web de la Unesco.
Ese artículo
agrega que los garífunas
poseen una gran
riqueza de úragas,
o relatos que se
narraban durante
las veladas. Además,
las melodías
garífunas
reúnen elementos
africanos y amerindios
y los textos constituyen
una verdadera reserva
de la historia y
el saber tradicional
de los garífunas
sobre el cultivo,
la pesca, la fabricación
de canoas y la construcción
de casas de barro
cocido.
Las garífunas
se establecieron
desde el siglo XVIII
en la Costa Caribe
de Honduras, Guatemala,
Belice y Nicaragua,
donde aún
permanecen. |